Deja que dancen en la noche
incinerando el cielo azul,
cremando y tintando azabache,
pintando negro el camino,
nubes de fuego, águilas negras.

Clamando redención,
buscando el camino oculto,
hacia fuera y hacia dentro corrompen,
en su acción, profesan el culto,
degollando campos de bondad,
haciendo arder lo que no quieren ver mas
[Las sonrisas ahora son sangre]
haciendo arder lo que odiaron,
[cumplase todo el dia de mi muerte]
escupiendo fuego de sus corceles poseídos,
ganando fuerza con el júbilo de destruir.

[Desolado está todo cuando se decide actuar,
imponer el acero frente el sentimiento puro]

Ropas sucias, tonos grisáceos, el fin.
[las lágrimas delatan que por dentro me quemo]
Su vida está oxidada,
y su alma oscura sorprende,
sus espadas son tronos y coronas,
que enjuician a quien se opone a tal trono,
fuerza de ira, fuerza de enojo.

La guerra no es guerra,
[Es el miedo, es la caída]
Es mi silencio frío,
que aun enloquece.

Las águilas negras surcan el mundo,
[guiadas por mi]
anunciando el nuevo orden,
en violencia profundo,
ríos de sangre en los que me hundo.