Fueron testigos mis pasos del volar amable tuyo,
y me contaron como suceden las cosas.
De repente.

Agradable sería hablar con los tuyos,
incomprensible saber porqué tu andar sincero y veloz,
cuando los relojes son tan superfluos a mi obrar ligero
y enamoradizo.

Te diría que obraste bien, sintieron mis manos los nervios de quien huye sin saber de qué.