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Nacer.
Que increíble este mundo,
tan vivo, tan ruidoso.
Que hermoso.
Pasear por las verdes arboledas,
jugar en aquel balancín de madera,
Me gusta.
Esa niña de pelo rojo,
es linda, me da cosa.
Le hablaré.
¿Porqué?
Está bien, es mejor jugar.
Es mejor crecer;
la amistad.
La juventud, “divino tesoro”.
¿Si?
Pues me quedo sin voz.
Sin lágrimas.
Sin fuerzas.
¿Tesoro…?
¿Quien determina el destino?
No creo en astros, ni poderes,
y Dios no intercede por mi.
Un barco naufragando tímido.
Conciencia…
Las múltiples líneas de esos libros,
las colillas tiradas, el café derramado.
Alguna vez fui amado.
Y hoy escribo estos versos inmaduros,
mediocres; como si encontrara algo en ellos.
No entiendo.
No soy yo,
lo he dicho muchas veces.
El espejo susurro otro rostro con sus manos,
“No eres tú a quien busco”
“Adiós”
Amé, Amo, Amaré
Odio, Odié, Odiaba.
Pero me calmé.
Heladas brisas del cielo gris,
de las nubes negras que no quieren irse.
Metáforas, estupideces…
A veces es mejor.
Morir.
Tal vez no siempre les dé el reconocimiento que merecen,
oh, amigos míos.
Pero sin duda, sin ustedes nada en mi mundo sería como es;
tan lúdico, simpático, alegre, y dinámico.
Sus discusiones, sus abrazos,
sus sonrisas infantiles,
¿Cómo no premiarlas con unas cuantas líneas?
(Escritas)
Sniff…
Sniff…
Son el tesoro de mi corazón,
Hermanos del alma.
El alcohol que alegra el momento.
El tabaco del cigarrillo que fumo mientras charlamos.
Son las voces que rien en las alturas de mis alucinaciones.
En mi locura, o en mi sucia lógica,
ustedes están para poner en orden la situación.
Os agradezco su asistencia a este hermoso espectáculo.
(Aplausos!)
A veces tan fugaz,
otras veces tan largo,
¿qué es un mes sino,
treinta días en claustro?
Y que veloces las manijas
del reloj en la pared
que marcan las doce,
las una, las dos, las tres…
Quisiera congelar el pasar,
y no saber de números, ni tiempos,
tan sólo estar contento,
con mi juventud pasajera.
El tiempo no me espera,
y se lleva mi ser en sí,
me vuelve otro siempre,
pero no quiero estar así.
Un mes es mucho tiempo,
demasiado para mi,
pero poco para disfrutarlo
cuando suelo pensar en ti.
No quiero llantos ni fuego,
ni guerras ni muerte,
que sea sólo este mes
quieto, con paz, mi Diciembre.
Pareciera que viviera un sólo día.
largo, inmenso,
y que en medio suyo,
tuviera que descansar.
Cuando duerma realmente
no estaré ya aquí,
Estaré allá arriba,
Feliz, Feliz.
Esto es para tí, todo lo que puedo darte,
mis tontas palabras, mis tontas lágrimas,
mis tontas sonrisas y mis ganas de verte;
unos versos inmaduros que hablan de tí.
Porque ahora no sé si fue cierto,
aquello que pasó hace ya un tiempo,
eso de tardes infinitas, y atardeceres
de ensueño, los momentos… esos momentos.
De las fugas y de los miedos,
de los abrazos y nuestros besos,
de escapar contigo hacia lo que no sé
describir, ¿El amor?
De cuando solía esperar
te, yo te…
amo recordar todo eso,
los ojos que no olvidaré ni en mi tumba,
como latía tu pecho en ese paradero de bus,
cuando debía marcharme… y me besaste.
Dime si fue real, por favor,
para seguir creyendo en que eso
es posible logralo; dime tú,
la de los cabellos castaños,
si acaso se quedó en silencio el Otoño
mientras paseamos bajo las gotas de lluvia.
Dime que ya no es nada todo aquello,
dime que el olvido ha roído esos rincones
de tus pensamientos, donde yacía una sonrisa tan…
hermosa, que cuando se juntaban estas manos
solía ser aún mas tierna.
Dime que esos sábados se fueron al carajo,
para poder dejar de sangrar tantas letras,
p o r f a v o r
porque tanto puedo pensar, pero no puedo dejar de sentir.
220, 7 am,
aún te dice algo?
contigo, 6 pm, mirando el horizonte,
con el árbol mágico {aromo}.
¿Nada?
¿Qué ha pasado entonces,
si sigo fingiendo (yo al menos)
que nada ha pasado?
¿Y qué es esto entonces,
sino el más sincero “perdóname por amarte”,
que se ha escrito alguna vez?
¿Te contaron que ya no sonrío?
¿Que no amo ni siento?
¿Te han mentido?
¿Te has mentido?
Sonrío cada vez que te sueño como hoy,
que desperté con lágrimas rojas al pensar
que tal vez te habías ido para siempre,
y que tal vez ya nada podría hacer sino acompañarte,
pero allá.
Y suelo amar un par de veces al día,
cuando escudriño entre el olvido tan frágil de la mente,
y encuentro nuestras manos temblorosas juntas
¡Qué descabellado pensar esas cosas!
¡Si aquí no ha pasado nada, señores!
¡Este hombre es de piedra, y nada le afecta!
¿Porqué no me miras a los ojos de nuevo,
y me dices que me odias?
Eso no ha pasado…
Y no diré nada más,
que estos versos enfermos,
cargados de una catarsis escondida
que delata el porqué de mi triste figura.
Porque aun suelo pasear entre mares inmensos,
y entre plazas desiertas de cariño,
a ver si encuentro alguna sonrisa tuya en el suelo,
y recogerla, y atesorarla, como lo más hermoso que vi
alguna vez. Un día sábado de Junio, cuando sólo me bastó
un abrazo… para comprender
te, yo te…
yo…
yo ya no sé quien soy.
[Luis Paz ha dado muerte a Luis Paz. 10 de Abril de 2009]
Han sido días complicados, una serie de cambios en todo aspecto me han complicado la existencia aún más. Es increíble como se vuelve todo tan efímero, y como de repente los años pasan como si nada.
En unos días más se acabarán los 12 juegos… se acabarán para siempre las jornadas matutinas del Instituto Nacional. Y pienso que aún no estoy plenamente conciente de lo que significará, pues he escuchado muchas opiniones con respecto a cuando uno termina ese proceso en el colegio, y la verdad es que me parece todo tan fantástico, como si no hubiera pasado nada, y sin embargo estoy tan asustado de dejar de ver a quienes se volvieron parte de mi familia… No sé que pasará… No sé que es lo que sigue; si acaso lo que vendrá podrá llevarse la nostalgia de salir del edificio que me vió crecer (en todo aspecto), aunque sé que nada reemplazará los que han sido sin duda los mejores años de mi vida, y los que probablemente lo sigan siendo hasta que deje de ser Institutano… Ya saben que sólo hay una forma de dejar de serlo.
La primera entrada de Noviembre, es para recordar los consejos de quienes me valoran. Sin saberlo, llorando me pidieron que no me rindiera en la lucha diaria, de hecho, afirmaron que luchar es algo hermoso. Concuerdo con ellos. Militia est vita hominis super terram… Recordaré de Noviembre que muchos sufrirían con mi deceso; y que por lo tanto la determinación final no es una opción razonable. Debo ser fuerte, y resistir.


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