¿Cuál es tu fin sino el infinito cielo?
Oh, silencioso compañero,
¿Dónde vas a parar luego de mis rincones profundos?
¿Porqué vienes, porqué vas, porqué no dejas de viajar?
¿Acaso naces de la brisa,
oh, penumbroso amigo,
o acaso naces de nuestros males?
Bien sabes que el que se siente perdido te busca,
y te encuentra… y tú acercas su fin.
Das paz, y un respiro,
pero un respiro fatal, sublime.
Santiago – 18:19 – 10/06/2008


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