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Muerto, muerto, muerto.
Mi cuerpo desvanece en la oscuridad.
Pronuncio estas líneas como un desesperado pide ayuda a gritos.
Mi encierro se ha extendido a más de tres días, y el hambre corroe mis músculos.

¿En qué momento decidí marcharme de mi tierra?
¿Qué hago en esta jaula invisible?

Mis peticiones no fueron escuchadas, para mi desdicha.
Mi soledad se acrecenta como el alba de allá afuera.
Risas y alegría rodean mi estado fúnebre, y no he de poder unirme.
Por inmadurez.
Insensato.

La fuerza me deja poco a poco,
y la presión de salir a flote
me hunde.
me hunde.
me hunde.

El reloj suena como de costumbre, más no distingo ya entre ayer y hoy,
entre hoy y mañana.
Que nuevamente estaré encerrado por mandato de la voluntad soberana
de mi espíritu frágil.
Por mi fe muerta, que no responde a mis alaridos.
Gritando estoy por las calles a aquella fe que fue capaz de tanto.

Hoy no sé si soy Yo.
Mi rostro pálido y desfigurado lo dice todo.
Mis manos débiles escriben al compás de un latir absurdo.
Y aterrorizado estoy ante mi propia ignorancia.
Cáncer ha sido mi pasar solitario,
cáncer que aborrezco.

¿Cuándo te llevaste mi infancia,
inocente fruto del falso amor?
¿Cuándo te llevaste mi sonrisa,
mal crianza con poco amor?

¿Cómo he sobrevivido a tales tormentas sin perecer?
¿Quién me mantiene aún cuando estoy muerto ya?

Dejadme ya,
dejadme ya.
Encierro, potestad adversa.
Huid de aquí, moved el rostro.
No quiero tu compañía,
tu fantasma ronda buscando mi tropiezo,
y en mi mente muestras posibles infiernos.

No quiero vuestra presencia,
aborrezco vuestra falta de fe.
Cansado estoy de tus falsas promesas,
y de tus errores humanos.
Has dejado de ser lo que pudiste ser,
Oh, incrédulo hombre frío,
ahora deformado por males.
He dicho, que a quienes me siguen en rectitud amparo.
Mas a vosotros he dejado a tu suerte,
por aquel esfuerzo en que creíste incluso más que en mí.

No me abandonéis tú, poderoso dador de esperanza…
Se han multiplicado mis aflicciones, como las gotas en la lluvia,
y han sido mis días de párpados húmedos.

La confusión ha sido tras mis pasos,
y la noche me ha acompañado en la soledad.
Mis hermanos lejos están para consolarme,
y tu palabra resuena como eco en mi mente.

No han bastado mis súplicas a tu basto poder,
o tal vez mis actos han sido cadenas,
pero lo cierto es que sin ti no puedo continuar
con el libro de mi vivir que es en pos de ti.

¿Cómo has de dejarme caer de esta forma?
Estrepitosas son mis caídas,
y quienes están al acecho esperan la próxima,
para poder derrumbarme a fuerza de golpe.

No abandonéis mi ser,
pues me has dado fuerza.

No ocultéis tu rostro
frente a mi desdicha.

No dejéis que el enemigo
deshaga tu obra hermosa en mi.

Bien sabes que no soy fuerte,
bien sabes que mis hombros no han podido llevar esta carga
con holgura. Se ha hecho más pesada la carga…
y mi cuerpo abandona al no ver el fruto de bendición.
Lucho por salvación.

¿Han servido estos males?
¿Y el tiempo invertido?
¿Debo continuar en el malestar de mi encierro aquí cautivo?
Moved las hojas de mis pesares.
Ahuyentad la frustración latente del día a día.
No olvidéis que me has llamado, y he hecho lo mejor
que he podido. Nada sabía entonces.
Sólo confío en ti, para que hagáis.
Tocad los acordes de mi victoria,
dadme el triunfo de tu aurora,
y no permitáis que mi rostro de sombra se llene,
o acaso me has dejado sin más… ?

“El paisaje se vuelve mas frío cuando no estás tu aqui”

Ha caído la noche fría y el viento helado.
Horas esperé, mas no te he visto.

Sinceras son las voces que afirman
que cuando estás, mis nervios afloran.
Respiro ahora el aire de tu ausencia.

No sé donde estarás. No lo sé.
Sé que tu tararear llenaba este espacio
de la casa, y ahora no está. No sé porque,
sin embargo hace falta.

Avanza la noche, y aún mas fría,
me relata historias de amores crueles,
que han sido dispersos en la nada
por injusticia, por ignorancia.
Espero no sea esto algo de aquello.

Y por eso el silencio guardado.
En sueños has sido conmigo,
mas realmente, a nada aspiro.
¿Está tu mano con otro?
Desconozco esos detalles…
¿Pequeños detalles, no?

¿Dónde descansan tus cabellos a estas hora de la madrugada?
¿Sabrán mis oídos algún día, lo mucho que me habías echado de menos?
¿Acaso el destino será amigable con esta desdicha, querida mía?

Me voy, me voy para no volver.
Me voy lejos, y a la distancia,
tu abrazo, conmigo en el recuerdo.
Tus finas manos parezco ver.

En el ocaso me he marchado,
y tus palabras mancharon
mi sentir con un tinte delicado,
trastornado por tu aroma al recordar.

Aquellos pasos por el pasillo
que aun parezco escuchar,
aquel canto tuyo al alba,
que me despertaron ayer.

Aquella sonrisa amigable,
que me invitaba a explorar
aquellos pasajes profundos
de la fe; que te han conmovido.

Recuerdo, tu mirada pálida al aceptar
aquellos retos que eran por mi,
cuando por omisión erré,
cuando en silencio te extrañé.

Me llevo en mi equipaje
los suspiros que son por ti,
y sin decirte expresamente
que me has quitado el sueño…

…Suelo escribir verdades, cuando aún estoy despierto.