Como el fuego las palabras queman.
Han quemado tu recuerdo en brasas desordenadas.
El viento de seguro aumentó la llama de estas palabras,
que fueron consumiendo de distinta forma la dulce forma aquella que las encantó.

El mismo motivo que las hizo crecer, hoy las vuelve llamas amargas;
se volvieron parte de un fuego poco amigable,
que se aviva de vez en cuando;
si, de cuando en cuando.

A veces más que el fuego las palabras queman.
Como el desamor vivido, y sus decepciones fatales.