Estás navegando por los archivos mensuales para febrero 2012.

Con sigilo levántate en medio de la noche para escribirle a tu amada.

Escríbele con el corazón palpitante en el puño, y las lágrimas ardiendo de alegría tan solo por pensarla.

Figúrate que como tu amor no existe ni existirá otro igual; porque es así.

Entrega.

Entrega y entrega, porque entregar alimenta el alma.

Escribe, porque las palabras incendian las más brillantes ideas, virtudes, amores y pasiones.

Y el verbo se hizo carne…

Que la noche sea un campo sobre el que se rieguen nuevas vidas, esperanzas y sueños.

Deposita las semillas que germinen para convertirse en robles, pinos, baobabs.

Que las hojas de hierba no dejen de darle sabor a ese té de sabiduría que te preparas en la mañana.

Que los cabellos canos demuestren grandeza, y no miseria.

Siembra,

siega,

cosecha,

aprovecha.

No me desampares.

Revive mi cuerpo de entre los muertos.

Llévate el dolor que no soporto, pero que sea tu voluntad la que prime.

No quiero llorar.

A veces tenemos que dejar de preocuparnos, y aprender a confiar.

Creer.

Una sencilla palabra capaz de cambiar vidas. Capaz de transformar un dolor infranqueable en la fortaleza de una mañana.

Creer, como si estuvieramos seguros de que realmente todo estará bien, porque lo estará. Si lo quieres, lo estará. Si realmente lo quieres, sí que lo estará.

Creer, a pesar de las mínimas probabilidades; a pesar de que nadie apueste un centavo por tí.

Como si tu golpe de suerte fuera a venir en el momento menos esperado, por qué no ahora mismo.

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