You are currently browsing the category archive for the 'Locuras' category.


Como una clavada en el pecho fueron tus dos ojos.
Como bofetada la mentira…
Y no quiero hablar de mi.

[Episodio]
Ojalá existiera la palabra para describir la sensación profunda;
esta inyección de vida/dolor que reactiva cada músculo.

[Hoy estoy al borde de esta prueba;y debo confiar aún cuando parece que todo está perdido]

[Hope]
Sin embargo en mi rostro se anida la calma,
no asi en mi pecho.
Quiero poder caminar por aquellas calles de nuevo,
disfrutar de cada tiempo pasado.
Pues estoy despierto en mi futuro,
mi camino voy forjando.

[Para siempre]
Ahora contemplo este invierno florecido,
tantas lunas…
Las mismas sábanas. Ahora más frías.
No es lo mismo… Pero aun sigo ahi;
en todas partes.
El cielo porteño se ha vuelto grata pintura.

Esperarás por mi por siempre?

Aún sigo aquí, en aquellas calles.
Las mismas plazas, la misma playa ansiosa de vernos,
aquella noche oscura.

Esperarás por mi por siempre?

Música: Night Time Eclipse – Stratovarius

Se comenta por ahi que ya no voy;
que cuando camino por las calles ya no estoy,
No.

Ahora voy, por el camino mejor pavimentado,
mis estados mentales ya han cambiado,
mutado a mejor forma, pasado es pasado lo que he pisado,
ya ha quedado atrás, lugar donde no vuelvo jamás.
Soy capaz, de volver a tomar mi lugar,
y corresponde ponerle a esta historia el punto,
aunque no final.
Si al final, la historia no iba ser igual
a tantas que preceden mi historial, no.

Se comenta en tal ciudad que el poeta dejo de respirar,
que su lápiz ya cesó de delirar,
pero nada de eso va, qué va,
me han vuelto a ver por el camino de las calles,
andes donde andes, no me falles;
sintoniza lo que sientes y no calles,
ese es lema, mi emblema, es que al final estoy aquí
y no por mí, se lo debo a quien se preocupa de mi.

Sinonimizame el antónimo,
antonimizame el parónimo,
derívame la vida,
glósame el corazón,
conclúyeme el alma,
absuélveme el espíritu,
sintetízame el ombligo.

Condename la mente.
acúsame la conciencia,
homonímizame el adverbio,
conjúgame la mente,
parafraseame el adverbio,
armonízame las cuerdas,
golpeame los tambores…

Gracias, querida lectora incógnita, que una vez más te paseas por acá.
Esta entrada es para ti; porque una vez más le diste vida a mi pluma, y una vez más me recuerdas un par de cosas.
Gracias por tu visita, la agradezco mucho, a pesar de que es de esperar que pasees de vez en cuando por acá para saber como estoy.
La siguiente entrada no te la puedes perder!

Muerto, muerto, muerto.
Mi cuerpo desvanece en la oscuridad.
Pronuncio estas líneas como un desesperado pide ayuda a gritos.
Mi encierro se ha extendido a más de tres días, y el hambre corroe mis músculos.

¿En qué momento decidí marcharme de mi tierra?
¿Qué hago en esta jaula invisible?

Mis peticiones no fueron escuchadas, para mi desdicha.
Mi soledad se acrecenta como el alba de allá afuera.
Risas y alegría rodean mi estado fúnebre, y no he de poder unirme.
Por inmadurez.
Insensato.

La fuerza me deja poco a poco,
y la presión de salir a flote
me hunde.
me hunde.
me hunde.

El reloj suena como de costumbre, más no distingo ya entre ayer y hoy,
entre hoy y mañana.
Que nuevamente estaré encerrado por mandato de la voluntad soberana
de mi espíritu frágil.
Por mi fe muerta, que no responde a mis alaridos.
Gritando estoy por las calles a aquella fe que fue capaz de tanto.

Hoy no sé si soy Yo.
Mi rostro pálido y desfigurado lo dice todo.
Mis manos débiles escriben al compás de un latir absurdo.
Y aterrorizado estoy ante mi propia ignorancia.
Cáncer ha sido mi pasar solitario,
cáncer que aborrezco.

¿Cuándo te llevaste mi infancia,
inocente fruto del falso amor?
¿Cuándo te llevaste mi sonrisa,
mal crianza con poco amor?

¿Cómo he sobrevivido a tales tormentas sin perecer?
¿Quién me mantiene aún cuando estoy muerto ya?

Dejadme ya,
dejadme ya.
Encierro, potestad adversa.
Huid de aquí, moved el rostro.
No quiero tu compañía,
tu fantasma ronda buscando mi tropiezo,
y en mi mente muestras posibles infiernos.

No quiero vuestra presencia,
aborrezco vuestra falta de fe.
Cansado estoy de tus falsas promesas,
y de tus errores humanos.
Has dejado de ser lo que pudiste ser,
Oh, incrédulo hombre frío,
ahora deformado por males.
He dicho, que a quienes me siguen en rectitud amparo.
Mas a vosotros he dejado a tu suerte,
por aquel esfuerzo en que creíste incluso más que en mí.

Se han marchado las tardes bellas, en nostalgia color sepia.
Los niños ya no juegan, y las mariposas no pueden volar.
Las luces de la plaza no iluminan, mas asustan con su altura y su forma demoníaca.
“Perdí mi vida, perdí mi amor en este jardín de miedo…”
Se ha nublado la primavera, y ha matado los campos.
Mis ríos de lágrimas se secaron. Juego con mis sombras.
Celebro con copas rotas y vino amargo aquello que se ha ido, y llagas queman [como las palabras queman] mi moreno pecho.
Y no soy artista, no soy literato, no soy nada.
Soy un suspiro imaginario dentro de una pluma.
Soy hoja seca volando en las brisas color sangre de la tarde,
esperando el olvido.
Soy libación que se pierde entre falsas deidades, la tierra me absorbe en la muerte.
[Cavé mi tumba, y mi lápida escrita con falsas palabras fue, mi epitafio afirma: "Aquí yace quien no yace"]
Soy el espacio en blanco dejado entre estas líneas.
Soy y no soy.
Un siervo de la gleba, la burla hecha carne. Soy el desprecio del vagabundo, un escupitajo entre sus barbas atascado, prisionero de su silbido nostálgico.
Fui lo que no soy, y ya nada me salvará, me ha matado quien no escribe, y su risa en mi rostro se marcará.

Ja

Ja

Ja

Esto lo ha escrito el hombre que nunca ha escrito.

[Esto lo ha escrito el hombre que nunca habló, pues sus palabras oí en el silencio, y lo he matado en vida. Que se lo lleve la fuerza de un teclado negro y unas palabras sin sentido. Que entienda esto aquel que nunca ha podido ver.]

Fue que pensando me llamaron las letras, para que las juntase de nuevo… Con ánimos desconocidos, pidiendo hablar como siempre.

La fuerza abunda aún más en lo trivial.
Y cuando es casual, es mortal.
Porque solemos decir la verdad…

Fueron testigos mis pasos del volar amable tuyo,
y me contaron como suceden las cosas.
De repente.

Agradable sería hablar con los tuyos,
incomprensible saber porqué tu andar sincero y veloz,
cuando los relojes son tan superfluos a mi obrar ligero
y enamoradizo.

Te diría que obraste bien, sintieron mis manos los nervios de quien huye sin saber de qué.

En mis dedos nerviosos, en mi mente inquieta,
cuando sin saber digo lo que diría el corazón herido,
la verdad se desliza sutilmente, buscando tu pecho
y tu abrigo, para el amante vagabundo.

Y es porque los caminos tejen de nuevo,
queriendo divertirse, nos acercan meticulosamente,
sin saber que, el que era, se perdió en el pasado,
pero ahora es cuando te busco de nuevo entre la lluvia fría…

Las gotas que nunca olvide, esparciendose en las mejillas
de quien hablaba con el corazón; de quien caía,
de quien si creia en la ilusión
de lo que no podía tomar con sus manos;
esas gotas acariciaron la verdad,
que eran las mismas lágrimas de lo solitario.

En guantes rotos la verdad puede verse abrir
sus esplendorosas alas rojas.
Y no se negar lo evidente,
que es cuando no soy yo quien se expresa,
sino mi propia sangre, que decir…

Pues danzan alegres las dudas que me hicieron vivir.

[Advertencia; el escritor no sabe discenir entre realidad y fantasía]

Cuando los ladrillos caen de madrugada, y vuelve el hombre a correr libre…

¿Cómo se siente volver a lo mas simple?
¿Cómo retumba el pecho en gozo, cuando de nuevo vemos el Sol?

¡Qué bello! Digo yo; al ver tales nubes de nuevo en el cielo cristalino…
Los rayos del alba se posan en la piel de quien no sintió el viento veraniego, y lo llenan de nuevas fuerzas frescas, fuerzas que había olvidado.

Y que emoción lanzar un “te quiero” al cielo, como vibra el mundo al ver tan digno de sentimiento; recuerdo, e imagino como la nieve se hubiera vuelto cálida con tal expresión.

Es tal como recordaba; idéntico.
Una motivación distinta, tal vez sincera. Eso de sentir tu mirar cada vez que puedo y cada vez que logro vencer estos muros de concreto que borran mi ser.

Al verte de nuevo en los campos de trigo, recuerdo como eran las cosas antes de los muros.
Recuerdo las tardes juntos, los joviales atardeceres, que inocentes, me impregnaron de tu aroma por siempre.

Y ya no se de que otra forma clamar alegría mientras agito mis puños; sino en tus labios dulces,
sino en tus dunas de seda que te conforman, o hermosa mía…

¿Qué más hacer?
¿Qué más hacer cuando los ladrillos han caído?