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Y nada parece convencerme…
Los demás toman tantos caminos y decisiones distintas… Unos desenvolviendose de manera muy fluida en el mundo; tanto asi que ya son parte del. Otros no tanto, pero de manera “pasiva” tambien lo son; cuestionando muchas cosas, pero sin llegar a nada según veo.
En mi caso, me siento muy al medio de los extremos; no estoy inmerso en el mundo, ni menos me muevo con fluidez; a veces me desagrada en demasía lo que veo allá afuera incluso. Sin embargo creo que no soy como “ellos”. Me falta un montón de… no sé, algo, algo no permite que me sienta cien por ciento parte de ese movimiento. Es otra actitud, es disciplina, es constancia, es perseverancia… Lamentablemente no son cualidades mías, de hecho soy muy derrotista al respecto, acostumbrado a autocomplicarme fácilmente… Nublandose mi vista con facilidad.
Me gustaría saber que es lo que pasa, por qué es que no puedo tomar la decisión de una buena vez…
Blanco o Negro; no hay gris que valga para ser totalmente blanco o totalmente negro, y he ahí el dilema.
Alguien común simplemente se queda con el gris; lo cual no me agrada.
Otros por querer ser blancos terminan siendo una caricatura de ello, y otros por ser negros simplemente me desagradan.
Si la clave estuviera en decidir de una buena vez sería sencillisimo… Espero leerme de vuelta para cuando haya hecho la elección más sabia.
La primera entrada de Noviembre, es para recordar los consejos de quienes me valoran. Sin saberlo, llorando me pidieron que no me rindiera en la lucha diaria, de hecho, afirmaron que luchar es algo hermoso. Concuerdo con ellos. Militia est vita hominis super terram… Recordaré de Noviembre que muchos sufrirían con mi deceso; y que por lo tanto la determinación final no es una opción razonable. Debo ser fuerte, y resistir.
[Advertencia; el escritor no sabe discenir entre realidad y fantasía]
La pensé en una de esas noches, como tantas otras. Esta vez, a dos años desde su partida. Conmovido encendí el último Marlboro de la cajetilla, y fumé una vez mas vencido entre mis pensamientos.
Vi nuestras fotos, esas que he atesorado durante tanto; y me conmovió recordar los días alegres y felices que a su lado pasé.
En estas fechas suelo pensar en ella más que nunca.
Y así, hoy desperté una vez más, aprisionado entre mis deberes y las cosas que debo solucionar. Encontré un par de rostros conocidos camino al colegio, y sin imaginar las cosas que más tarde pasarían, seguí mi camino, dado a lo que Dios quiera.
El día terminó, (tal vez recién empezaba), y camino a la plaza, que frecuentaba hace tanto, acompañado de mis amigos, me descolocó ver en el camino a dos conocidas; dos amigas de quien fuera una vez mi novia. Por supuesto que el nerviosismo salió a flote como normalmente pasaba cuando las encontraba camino allá, y no pude no hacérselo notar a mis amigos, quienes solo bromearon. Mi sorpresa sería mayor, cuando casi al estar ya allá, me encontré con un viejo amigo, y con quien fuera amiga mía para esos días en que tanto me dolía el palpitar. Sería el comienzo de algo inesperado, pues ya allá, la vi, conversando con otra ex-novia y con otra ex-amiga. El resultado era predecible, pues todos conocían la historia que tantas veces he contado, y sabían que hasta el día de hoy pensaba en ella, como dije antes, más aún en estas fechas.
En mi desesperación, pedí a mis amigos que me compraran una cajetilla de cigarros. Marlboro rojo, por favor. Entonces fueron; mientras yo seguía en mi crisis momentánea, en mi estado de locura que no me permitía ni siquiera hilar pensamientos claros. Pues era obvio, así debía ser. Una vez más debíamos encontrarnos, como aquellos días cuando estábamos juntos, como los días que pasamos uno al lado del otro en otra época. Así que cuando regresaron mis amigos, y emprendimos el paso, sólo atiné a encender un Marlboro mientras ella desvanecía. Una vez más su imagen se llevó mi razón. Una vez más sentí la sensación inconclusa del vacío; me asedió el sentimiento angustiante de aquello tan fugaz… El amor.
Caminando por ahi, de día, y solitario. Desconcertante el flotar del joven loco, que aún cree en el sentir profundo.
Llovió, y me conmocionó aún más la lluvia en mis andares. Y la bruma nuevamente danza en los pasajes grises de los suburbios.
La ciudad sonríe y llora nuestras culpas.
Acaso alguna vez comprenderan porque me causa risa la palabra “gato”. O porque me gusta tanto ser irónico… o desalmado.
Me pregunto si alguna vez acertarán a mi humor exótico, pues es humor de genios.
Dejé de reirme del dolor, para reirme de la vida caótica del mundo, que a todos angustia…
Es mas simple construir un mundo no-real a base de mis experiencias donde pueda transformarlas… asi me puedo reir aun mas de ellas, porque quizás no fueron tan entretenidas en realidad.
Por eso es que acá te llamas Mariana; porque si fuera otro tu nombre; la gente no comprendería el mensaje, se quedaría en la realidad, y no en la fantasía.
¿Qué cosa?
¡Tu trauma extraño!
No pensé que aun guardaramos algun tipo de nexo, no… pero ya ves! Ayer no sabía si dedicarme a ti o a mi enfermedad mortal; y creo que ya sabes que hice… Sin duda fue capricho mio, abandonar un poco mi estado demencial agonizante, para dejarme llevar por mi inocencia y mi libertad personal…
Y hoy me dió risa cuando vi tu cara.
Porque no pensé que estarías en la vereda de en frente para cuando yo rayara esa muralla con tu nombre, no lo pensé jamás… ni siquiera lo hubiera querido, porque luego me ruborizo, sabes?
Tambien tengo mis momentos de cordura, y estuve (estoy) a punto de pintar esa muralla con tu nombre para que nadie sepa que pasó allí. Porque fue solo un capricho, nada mas… Mis emociones son pasajeras, y como tales tienen su momento.
Ahora, desearía que dejaras de ser tan entrometida… desde hace un par de semanas no haces mas que espiar desde tu ventana, a veces desde tu balcón, y te he visto… pero luego niegas toda cosa respecto a mi, afirmando que ni me conoces…
Jaja!
¿Pero que le vamos a hacer?
¿Algo que causa tanta gracia no es sino para reirse de ello?
Da la casualidad que hoy nos hemos encontrado de nuevo; y sin yo planearlo… fue uno de esos accidentes, algo al azar.
Nos hemos encontrado, nos hemos visto, y hemos sentido el mismo desamor que hemos sentido desde ese dia.
Como siempre te has puesto de mal humor, y yo no se que carajo hacer. Asi que me dispuse a pensar en esos detalles que siempre dijiste que eran tontos… y llegué a la conclusión de que la tonta eres tú, y que tu velo de mentiras solo nubla tu vista altanera y prejuiciosa, que siempre posandose en mi, pretende gobernar todo con su opinion.
Asi que solo me queda decirte que puedes irte al carajo, y si quieres seguir topandote conmigo en la calle, como hoy, pues solo tienes que salir de tu casa y dar un paseito por el centro; seguro que me pillas por ahi tomandome un café.
Duerme bien esta noche Sonia; porque yo hace mucho que no duermo bien.
Es por lo menos extraño, pero en dias como hoy siento que grito; y que todos saben que grito… pero no hacen nada.
Siento que mi forma de hablar, de caminar, todo; denuncia que estoy molesto con todos.
En cierta forma lo que hago delata mi misantropía del carajo.
Quisiera no hacer mas que tocar las seis cuerdas, y desatar esa molestia…
Pero bueno, mañana hay que trabajar. Debo llegar afeitado y listo para soportar ocho horas de hipocresía.
Después de hablarle sobre lo que yo sentía y despedirme de ella por última vez; me subí a ese bus y escuché una canción, que ahora escucho todos los dias.
Le dije: “Aunque tenga que esperarte mil años… te esperaré.”
Y supongo que eso condenó mis proximos 999 años siguientes.
Maldición.
Bendición.
Más de mil años hay ahora entre mi pasado y mi presente…
Y gracias doy a Dios por aquello.
Porque me ha hecho un nuevo Hombre; dispuesto a seguir siendo tan feliz como hoy lo soy.
[Luis Paz ha dado muerte a Luis Paz. 10 de Abril de 2009]
No pude mas contigo, ni tu hipocresía. Traté de lidiar con ella, y con sus dificiles formas, pero no pude aguantar, ni menos estar preso entre tu estupidez, tu desconsideración.
Al abrir esa puerta ya me empapaba de un sentimiento amargo de rebelión, que alimentado por el odio me daba fuerzas día a día, para ser paciente y poder sentir el placer de golpear tu cabeza hasta derrumbarte en el suelo. Hasta dejarte frío, y solo, como estuviste siempre en tu mente y en tu corazón negro.
Hace un tiempo te di una lección de lo que soy capaz de hacer, algo similar ya te habia escrito, y me habia alejado unos cuantos kilómetros lejos de tu mirada y tus mentiras, pero al parecer no entendiste nada, nunca entiendes nada. Esa vez solo pediste perdón y me abrazaste estupidamente, creyendo que con eso se acababa todo, pero otra vez te equivocas. Sigues equivocandote, sigues mintiendo, sigues inspirandome esta cólera ácida…
Es increíble ver como aun no he atentado contra ti, como no he convertido estas cadenas en una horca para tu cuello, es increíble.
Pero te dolerá saber que cuando te des cuenta de tus magnos errores, ya no estaré aqui.
Estaré alla lejos, arriba. O quizás lejos, allá abajo. Pero lejos de aqui, y partiré apenas termine esto, tomaré un par de cosas quizás y me olvidaré del cáncer de eso que llamabas “hogar”.
Hipócrita, cuanto desearía nunca haber visto tu talón de Aquiles, saber tu secreto… Eres nada, y nada serás siempre. Y por eso dejo esto, por eso arraso este campo de recuerdos, acá estoy destruyendo lo que es raíz de odio, y por eso me marcho.
No te pido nada, y ni siquiera te guardaré en mi memoria, porque tu condena es soledad, tus cadenas son egoísmo, y tu guardia es estúpidez ciega.
Perro viejo, no podrás aprender trucos nuevos, pero será por tu incapacidad de volar e ir mas allá donde estaré yo.


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