You are currently browsing the category archive for the ‘Notas’ category.

Hoy no es primavera, ni otoño, ni nada. Es de noche. Han sido días muy bellos, sí. Pero te extraño, extraño tu ausencia… La relación cómplice que me imaginaba a veces, de guardarnos secretos. Si, lo extraño. ¿Tú no? Ve a verme un día, si te place.

Cada vez que te veo, no creo lo que tengo frente a mi. Es como ver el conjunto de mis sueños hecho persona, ver mi alma reflejada en tus pupilas. Me entristece saber que no te conocerán mis labios. ¡Oh lejana extranjera… cuánto, cuánto te sueño!

No temo, no miento, no dudo. Paseo por los patios de la incertidumbre y me río. Aquí soy extranjero, mi tierra está adelante, paciente, distante, en frente. Hazme caso, que no yerro. No esta vez. La saeta del reloj que ata puedo romper, vienes?

Se hacían compañía como otros días. El viento soplaba débilmente, pero era otro el viento que realmente importaba, era otra la brisa.

-¿Qué somos?-dijo.

-¿Qué somos…?-dije, mientras la miraba.

-Si, quiero saberlo. No pienses que es por mero capricho femenino, es porque quiero saberlo.-me explicó.

-¿Qué quisieras tú que fueramos?-pregunté.

-Tú sabes… sabes bien.-dijo algo insegura.

Y le dije:-Bueno, pues eso somos; ¿no te habías dado cuenta?

Si sigue leyéndome tan atentamente, me veré obligado a escribir cosas realmente buenas.

Para ti:

La hora más oscura de la noche, es justo antes de que amanezca.

No importa, sigo.
No pienses eso, no es eso…

Sólo lo sé. No hay nada que entender.

Adiós.

Un mísero humano no dimensiona la eternidad,
sino, muchos más pelearían por ella.

Aqui me tienes, desaliñado.
Me tienes, no me tienes.
Me piensas, te pienso,
me quieres, no me quieres.

Escribiré algo derechamente malo, por el placer de no complacerte.

“Dos podemos jugar el mismo juego”, recuerdo.
Y escribo un par de cosas en mi mano izquierda,
para no olvidarlas.

(No existes)
(¿Amigos para qué?)

Mi pelo largo y desordenado y mi barba aún me molestan,
pero aqui me tienes.
¿Me quieres?

No siempre ganan mis latidos; -como hoy- que en un vaso de leche me he resignado a continuar como estoy; he ahogado una tontería, he ahogado al amor mismo y su morada inquieta, empuño mi sangre y me dispongo a marcharme a otro regazo inexistente. Asumo mi erial. Si. Flor que toco se deshoja, y el mal sembrado recojo.
Y mientras dormía comprendí que incluso así es mejor; un manojo de sentir como yo necesita de que vivir, necesita algo de conmoción, algo de ilusión, algo que lo nutra aunque sea un rato; darle sazón a la monotonía del odiar, -que es tan común- y de vez en cuando aventurarse en la mar del amar, que es tan extensa. ¿Quien lo haría sino yo?

Y no hay excusa querido amigo… sino que ahogues con fuego ese mar de amar, y proceda la muerte; es decir, la resignación que es un suicidio cotidiano. C’est fini.

Quiero que luchar sea mi bandera.

Anhelo los días futuros de mi victoria, mi espléndido triunfo;

no hablando de posesiones, sino de voluntades, sueños que si fueron peleados.

Espero sentir, comprender como nadie.

Expresar este deseo de vida, de lucha, de esperanza,

de ganas de más, no importa la situación.

Quiero que este puente que se ha erguido, entre mi mente y mi corazón otorgue vida,

que rompa las mentes de concreto de los insensibles, de los críticos, de los teóricos,

como si martillo fueran mis palabras.

Quiero saborear cada momento irrepetible de esta vida,

confiar, creer, acurrucarme en las manos del creador

y lanzarme al mar de las pasiones de nuestro espíritu.

Quebrar el yugo material del cuerpo, y vestirme de lo real,

cubrirme de sangre viva,

aventurarme en los pasos de la verdad de nuestra naturaleza

Descubrir el verdadero mundo.

El que no se ve con los ojos del cuerpo,

sino con los del alma.

Y preparo este prefacio convencido de eso que busco,

y como viajero conmovido me marcho a la distancia

luchando contra mi mismo,

luchando por el galardón,

convencido y entregado a la verdad misma, al verbo

al dueño de todo, al soberano.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.