You are currently browsing the category archive for the 'Poemas' category.

No me abandonéis tú, poderoso dador de esperanza…
Se han multiplicado mis aflicciones, como las gotas en la lluvia,
y han sido mis días de párpados húmedos.

La confusión ha sido tras mis pasos,
y la noche me ha acompañado en la soledad.
Mis hermanos lejos están para consolarme,
y tu palabra resuena como eco en mi mente.

No han bastado mis súplicas a tu basto poder,
o tal vez mis actos han sido cadenas,
pero lo cierto es que sin ti no puedo continuar
con el libro de mi vivir que es en pos de ti.

¿Cómo has de dejarme caer de esta forma?
Estrepitosas son mis caídas,
y quienes están al acecho esperan la próxima,
para poder derrumbarme a fuerza de golpe.

No abandonéis mi ser,
pues me has dado fuerza.

No ocultéis tu rostro
frente a mi desdicha.

No dejéis que el enemigo
deshaga tu obra hermosa en mi.

Bien sabes que no soy fuerte,
bien sabes que mis hombros no han podido llevar esta carga
con holgura. Se ha hecho más pesada la carga…
y mi cuerpo abandona al no ver el fruto de bendición.
Lucho por salvación.

¿Han servido estos males?
¿Y el tiempo invertido?
¿Debo continuar en el malestar de mi encierro aquí cautivo?
Moved las hojas de mis pesares.
Ahuyentad la frustración latente del día a día.
No olvidéis que me has llamado, y he hecho lo mejor
que he podido. Nada sabía entonces.
Sólo confío en ti, para que hagáis.
Tocad los acordes de mi victoria,
dadme el triunfo de tu aurora,
y no permitáis que mi rostro de sombra se llene,
o acaso me has dejado sin más… ?

“El paisaje se vuelve mas frío cuando no estás tu aqui”

Ha caído la noche fría y el viento helado.
Horas esperé, mas no te he visto.

Sinceras son las voces que afirman
que cuando estás, mis nervios afloran.
Respiro ahora el aire de tu ausencia.

No sé donde estarás. No lo sé.
Sé que tu tararear llenaba este espacio
de la casa, y ahora no está. No sé porque,
sin embargo hace falta.

Avanza la noche, y aún mas fría,
me relata historias de amores crueles,
que han sido dispersos en la nada
por injusticia, por ignorancia.
Espero no sea esto algo de aquello.

Y por eso el silencio guardado.
En sueños has sido conmigo,
mas realmente, a nada aspiro.
¿Está tu mano con otro?
Desconozco esos detalles…
¿Pequeños detalles, no?

¿Dónde descansan tus cabellos a estas hora de la madrugada?
¿Sabrán mis oídos algún día, lo mucho que me habías echado de menos?
¿Acaso el destino será amigable con esta desdicha, querida mía?

Me voy, me voy para no volver.
Me voy lejos, y a la distancia,
tu abrazo, conmigo en el recuerdo.
Tus finas manos parezco ver.

En el ocaso me he marchado,
y tus palabras mancharon
mi sentir con un tinte delicado,
trastornado por tu aroma al recordar.

Aquellos pasos por el pasillo
que aun parezco escuchar,
aquel canto tuyo al alba,
que me despertaron ayer.

Aquella sonrisa amigable,
que me invitaba a explorar
aquellos pasajes profundos
de la fe; que te han conmovido.

Recuerdo, tu mirada pálida al aceptar
aquellos retos que eran por mi,
cuando por omisión erré,
cuando en silencio te extrañé.

Me llevo en mi equipaje
los suspiros que son por ti,
y sin decirte expresamente
que me has quitado el sueño…

…Suelo escribir verdades, cuando aún estoy despierto.

Se nubla el cielo si no estás.
Suele anochecer en vientos fríos,
y las hojas caen secas al asfalto urbano,
no es lo mismo, no es igual.

La noche envuelve mi necesidad
de ti. La luz tenue de la habitación
delata mi insomnio, delata como te pienso,
más que nunca, te pienso.

Y no estamos lejos.
Nunca estamos lejos.
Al contrario; conmigo siempre has estado.
Conmigo siempre estarás.

Eres en mi mente, y en mis palabras,
y en mi pecho es donde estás más
presente, en mi presente,
y en mi futuro.

La mitad que me hacía falta para
vivir. Eres tú.
La libertad de mi día,
el calor propio de mi pasión.

Tomo tus manos.
Miro en tus ojos el universo entero,
que se me revela en la sangre,
soy uno contigo, es ahí cuando soy.

Soy amor, soy esperanza,
soy fe, y soy alegría,
soy sonrisas, y soy inocencia,
soy verdad, soy felicidad.

Sin tí no soy, ni seré,
pero sin tí no seré jamás,
más contigo siempre seré,
seremos más y más.

Hombre libre en espacios ocultos.

Sos la vida, sos mi vida.
Sos lo que no tuve, y lo que ahora tengo.
Sos la alegría que me envuelve cada noche y cada amanecer…
Sos tanto, que no sabés lo feliz que me hacés cuando me abrazás al despertar.
Sos suave y dulce, sos en mis manos,
en mi cuerpo, en mis cabellos,
en mis pensamientos…

Sos; sos.
Serás.
Sos mis latidos…
Eso sos amada mía…
sos mi misma sangre;
mi aire.

Se me parte el alma de nuevo,
de no entender la vida,
de no haber hecho tanto,
porque pienso siempre…

No dejo de hacerlo,
mirar el reloj.
Conversar con Dios,
pedirle perdón,
o darle las gracias.

Cortar el ritmo
de un poema,
sin astucia, ni destreza,
sólo voy escribiendo,
lo que pasa en mi
cabeza.

La guerra interna de mis días,
que no se extinga mi fuerza,
vencer al olvido, recordarlo todo,
saber donde estoy,
y que fecha es,
y no olvidar mi nombre,
ni de donde vengo.

Le digo a mis amigos que los amo,
como los hermanos que nunca tuve.
Sueño despierto con el amor de mi vida,
y espero paciente, pues estaremos juntos
[siempre]
Dime que sí, por favor,
dime que en tu vida,
también soy parte importante,
que no sea tan solo un instante
sino una eternidad,
en Paz, y en paz.

Este soy yo;
un manojo de ideas, vestido de luto [casualmente, no es por nada]
mirando indiferente a la muerte, riéndome de ella,
llorando de pena, llorando de alegría,
sentado en la acera, contando estrellas,
escribiendo basura, leyendo belleza,
pensando en tí, en tu todo,
haciendo lo que puedo, por ser tu ayuda.
Un caballero de armadura oxidada
por las lágrimas,
y el filo de mi espada empapada de mi sangre.
Perdido en el siglo veintiuno,
escuchando los romances setenteros, ochenteros.

No soy más que un hombre,
ni menos que un hombre,
que ama con su todo, y por todo siente;
me apasionan las letras, y las sinfonías,
y el cielo, y tus labios.

No soy la gran cosa,
pero espero grandes cosas;
a ti te espero, por ejemplo,
mi tesoro, mi gran tesoro.

Y me desespero si no estás,
estoy vuelto loco,
rogandole a Dios pasar contigo mis días,
mi vida, mi vida.

Nacer.

Que increíble este mundo,
tan vivo, tan ruidoso.
Que hermoso.

Pasear por las verdes arboledas,
jugar en aquel balancín de madera,
Me gusta.

Esa niña de pelo rojo,
es linda, me da cosa.
Le hablaré.

¿Porqué?
Está bien, es mejor jugar.

Es mejor crecer;
la amistad.
La juventud, “divino tesoro”.

¿Si?

Pues me quedo sin voz.
Sin lágrimas.
Sin fuerzas.
¿Tesoro…?

¿Quien determina el destino?
No creo en astros, ni poderes,
y Dios no intercede por mi.
Un barco naufragando tímido.
Conciencia…

Las múltiples líneas de esos libros,
las colillas tiradas, el café derramado.
Alguna vez fui amado.
Y hoy escribo estos versos inmaduros,
mediocres; como si encontrara algo en ellos.
No entiendo.

No soy yo,
lo he dicho muchas veces.
El espejo susurro otro rostro con sus manos,
“No eres tú a quien busco”
“Adiós”

Amé, Amo, Amaré
Odio, Odié, Odiaba.
Pero me calmé.

Heladas brisas del cielo gris,
de las nubes negras que no quieren irse.
Metáforas, estupideces…

A veces es mejor.

Morir.

Tal vez no siempre les dé el reconocimiento que merecen,
oh, amigos míos.

Pero sin duda, sin ustedes nada en mi mundo sería como es;
tan lúdico, simpático, alegre, y dinámico.
Sus discusiones, sus abrazos,
sus sonrisas infantiles,
¿Cómo no premiarlas con unas cuantas líneas?
(Escritas)

Sniff…
Sniff…

Son el tesoro de mi corazón,
Hermanos del alma.
El alcohol que alegra el momento.
El tabaco del cigarrillo que fumo mientras charlamos.
Son las voces que rien en las alturas de mis alucinaciones.

En mi locura, o en mi sucia lógica,
ustedes están para poner en orden la situación.

Os agradezco su asistencia a este hermoso espectáculo.
(Aplausos!)

A veces tan fugaz,
otras veces tan largo,
¿qué es un mes sino,
treinta días en claustro?

Y que veloces las manijas
del reloj en la pared
que marcan las doce,
las una, las dos, las tres…

Quisiera congelar el pasar,
y no saber de números, ni tiempos,
tan sólo estar contento,
con mi juventud pasajera.

El tiempo no me espera,
y se lleva mi ser en sí,
me vuelve otro siempre,
pero no quiero estar así.

Un mes es mucho tiempo,
demasiado para mi,
pero poco para disfrutarlo
cuando suelo pensar en ti.

No quiero llantos ni fuego,
ni guerras ni muerte,
que sea sólo este mes
quieto, con paz, mi Diciembre.

Pareciera que viviera un sólo día.
largo, inmenso,
y que en medio suyo,
tuviera que descansar.

Cuando duerma realmente
no estaré ya aquí,
Estaré allá arriba,
Feliz, Feliz.

Preferiría…
Preferiría…
Preferiría no hacer ninguna oda.