Inerme

Tómame inerme. Como una hoja desnuda, llena de huellas, seca o maltratada. Me presento así, sin artificio, sin maquillaje. Me presento no por mi nombre, sino por mi mirada. Me muestro ante el público más severo y exigente; un teatro lleno de asientos vacíos, y solo tú en primera fila. Esta noche no hay espectáculo, no hay comedia ni drama, no hay tragedia. Me desvisto de ideas, y solo queda mi esencia. Mi sonrisa se apaga, ves que la alegría no existe en este actor que ya no actúa. Hay nervios, hay miedo. Es natural. Me presento inerme, me presento vulnerable. Me presento con todas mis cicatrices, y los setenta y siete cortes que me hice en ambos brazos como los tatuajes más de mal gusto que alguien podría ver, y con la cicatriz de la quemadura de cigarro que me hice cuando me desechó esa novia que fue tan importante. Esta es mi presentación; delicada, sencilla, hecha de alma, hecha de llanto, y cómo no, tan llena de sangre. Respiro… inhalo, exhalo. Repito. Repito por última vez. Escucho mis latidos crujir, y en cada grieta palpita también un nombre de alguien que dejó de estar. Me siento juzgado ante tu mirada. Me presento con mis vergüenzas de testigo. La luz se centra solo en este cuerpo hecho de ideas de otros y desecho de deseos de otras para que me veas bien. Veintiséis primaveras, nací en Diciembre. Treinta y siete en mi mente. Quince en mis modos. ¿Qué es el tiempo? Me presento indefenso, como ante Dios. No hay nada oculto, no hay vestimenta, no hay pensamiento que cubra lo imperfecto. Todo está expuesto, con una fe monumental y tan sacra… “No elegí este sentir profundo de unir lo inconexo” dije una vez, y lo susurro. Entré en pánico a los cinco minutos de hablar contigo. Pero hoy no hay disfraz ni capucha. No hay cuchillos, puñales, navajas. No hay ingenio en el robo, no hay trampa ni ardid, no hay labia. No hay carisma, no hay lástima. Soy un hombre enfermo, pero no por eso menos hombre. No. Ni siquiera hay enfermedad, soy un hombre. Miro el punto donde converge todo el universo y toda la vida, el único punto posible es el centro de tu alma. Soy alma, soy experiencia, soy sentido. Soy pasión. Mi corazón no calla de adolecer la propia vida, y te anhela y te reclama con furia, desgarrando su musculatura en cada grito espantoso. De mis muñecas brotan mariposas. Mi lengua calla, y mis ojos, cosidos. Intuyo el magnetismo, intuyo el dolor. Tu dolor. Hay algo que me une a ti, y lo desconozco, pero existe y es evidente. Tu mirada habla de historias, pero este momento; es mío. Me presento en la inmundicia, me presento en la pobreza. Me presento vestido de gala para la náusea. Me siento listo para el rechazo, pues visto mi mejor rostro; el real.

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Pensé que eras mortal, pero hasta tus penas son divinas.

Ruta futura

Navego entre tu memoria
en plena bravía
inspirando cada palabra tuya
a toda hora del día

Tú, más cercana que nunca
dibujando los recuerdos de mañana
constantemente

Me vuelves viajero
de tu espíritu
y te vuelves guía
de cada palpitar

Añoro el día que aún no llega
extraño todas tus caricias
futuras

Y seguro en tu oleaje
de bondad
me digo

Vuelvo a creer
en el mañana
y en los momentos
del resto de mi vida
donde me pierdo
y me encuentro
solamente en ti

Te elijo

Te elijo a vos
entre cientos de rostros
y miles de historias

escojo tu retrato,
¿o el retrato era yo
y me escogiste vos?

¿quién elige realmente,
el rayo que impacta
y demanda
querer con locura?

entre cientos de almas
y espíritus
fijo la vista en vos
por mandato desconocido

recorro vidas
y naciones
en tus pupilas
leo tu historia
y tú la mía

me desnudaste
cuando clavaste tus ojos en mí
y me sentí cómodo
reconociendo un ritmo
entre ambos
que tácito,
nos seguía el paso hace mucho
hasta que chocamos

Te encontré, al fin
¿o me encontraste tú?
insisto,
¿o nos pusieron de frente,
luego de tanta espera?

cientos de miradas
y solo me importa una
ahora,
contemplo lo sagrado
de tu alma dispuesta.

VII -I

Seguiré este camino
de cenizas y lágrimas
sea como sea

aunque se agoten las fuerzas
y el llanto inminente
amenace

hasta que el Sol decaiga
y sus rayos se extingan
seguiré

Tenaz
ante las miradas de los dioses
que crueles
no pueden extinguir el aliento
de este mortal

aunque la roca vuelva a rodar
de la montaña
y todo vuelva a su inicio

seguiré este camino
de sonrisas y victorias
mezquinas

no podrán callar
el grito de la vida
abriéndose paso
a lo incierto

Ceder no es perder… 

Arte en resistencia

Bailar con gracia
bajo las gotas invisibles
de Septiembre en lluvia

Reir para no llorar
llorar para no reir
¿Vivir?
¿Para no perecer
en la lucha?

Resistir
defendiendo a capa
y espada
el sentir profundo
del impacto fúnebre
de tantas olvidadas
y otras tantas recordadas
a menudo.

XXVII 17:02

¿Por dónde se parte cuando las partes están en cualquier parte? Supongo que no tiene mucha diferencia por donde empezar a ordenar(se), aunque incluso en el desorden hay cierto patrón. No obstante, los cigarrillos no abundan y la bebida tampoco, elementos fundamentales del proceso reorganizacional poético. Poesía. Todo es poesía, perfectible y convertible a verso cargado de significado metafórico… Poesía para seguir sobreviviendo y no morir como un perro.

XXVII

 La vida del hombre en la Tierra es lucha. Una fortaleza infranqueable he vuelto mi mundo, que revuelto, se descascara entre emociones demasiado contenidas. Caos. Angustia. Lo cotidiano es repetitivo y solo esconde una profunda crisis vital. Estoy expuesto al abandono de algunos y la impotencia de otros. La autodestrucción aflora como el paso lógico y seguro. Ni siquiera levantaba el lápiz metafórico en un buen tiempo. Ya no te quiero – sinónimo de: nunca te quise realmente. Hay odio contenido y ganas de dañar, pero no convencen ni son racionales. Ni siquiera hay fuerzas para el desquite. Estoy en ruinas.

Viernes

Lamentablemente, la única que no sabe que eres valiosa, bella en esencia, digna de todo respeto y amor, interesante como nadie más, y además merecedora de mi tiempo, eres tú misma. Te tratas como basura, y frente a eso, ¿qué puedo hacer yo sino entristecer?

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