Teoría del infortunio y de lo inoportuno.

[Advertencia; el escritor no sabe discenir entre realidad y fantasía]

La pensé en una de esas noches, como tantas otras. Esta vez, a dos años desde su partida. Conmovido encendí el último Marlboro de la cajetilla, y fumé una vez mas vencido entre mis pensamientos.

Vi nuestras fotos, esas que he atesorado durante tanto; y me conmovió recordar los días alegres y felices que a su lado pasé.

En estas fechas suelo pensar en ella más que nunca.

Y así, hoy desperté una vez más, aprisionado entre mis deberes y las cosas que debo solucionar. Encontré un par de rostros conocidos camino al colegio, y sin imaginar las cosas que más tarde pasarían, seguí mi camino, dado a lo que Dios quiera.

El día terminó, (tal vez recién empezaba), y camino a la plaza, que frecuentaba hace tanto, acompañado de mis amigos, me descolocó ver en el camino a dos conocidas; dos amigas de quien fuera una vez mi novia. Por supuesto que el nerviosismo salió a flote como normalmente pasaba cuando las encontraba camino allá, y no pude no hacérselo notar a mis amigos, quienes solo bromearon. Mi sorpresa sería mayor, cuando casi al estar ya allá, me encontré con un viejo amigo, y con quien fuera amiga mía para esos días en que tanto me dolía el palpitar. Sería el comienzo de algo inesperado, pues ya allá, la vi, conversando con otra ex-novia y con otra ex-amiga. El resultado era predecible, pues todos conocían la historia que tantas veces he contado, y sabían que hasta el día de hoy pensaba en ella, como dije antes, más aún en estas fechas.

En mi desesperación, pedí a mis amigos que me compraran una cajetilla de cigarros. Marlboro rojo, por favor. Entonces fueron; mientras yo seguía en mi crisis momentánea, en mi estado de locura que no me permitía ni siquiera hilar pensamientos claros. Pues era obvio, así debía ser. Una vez más debíamos encontrarnos, como aquellos días cuando estábamos juntos, como los días que pasamos uno al lado del otro en otra época. Así que cuando regresaron mis amigos, y emprendimos el paso, sólo atiné a encender un Marlboro mientras ella desvanecía. Una vez más su imagen se llevó mi razón. Una vez más sentí la sensación inconclusa del vacío; me asedió el sentimiento angustiante de aquello tan fugaz… El amor.

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Un pensamiento en “Teoría del infortunio y de lo inoportuno.

  1. Ahora lo entiendo todo,

    hiphopnoparapaz, cuenta con esos “amigos” cuando los necesites*
    un abrazo hermano!

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