Querida

Ella es todo lo que necesito, y quizás nunca lo sepa.
No lo sabe.

No sabe todo lo que la pienso, y quizás nunca lo sepa.
No lo podría saber…

No sabe cuantos otoños soñé mañana junto a su lado,
¿cómo entenderme?

¿Cómo afrontar mi sombra fúnebre, y el tinte funesto de mi pluma?
Cómo no habría de sorprenderse…

Camino por la noche santiaguina,
recorro sus calles llenas de su ausencia,
y si; extraño sus ojos distantes.

Querida.

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