Huye

” La resignación es un suicidio cotidiano.”

– Honoré de Balzac

Dedicado a mi estimada desconocida, mis palabras rotas y mi cariño sincero,

porque te evoco en tu ausencia, y te encuentro en los claros de luna dormida.


Huye.

Habló el hombre de las hojas de hierba,

habló el distinguido emisario del honor.

Habló el corazón mismo, hablaron.

Se miraron de frente, sonrieron,

intercambiaron pensamientos, versos…

Tanto lograron, a tantos aliento dieron,

tanta poesía encendieron, a tantos encantaron.

Escuchemos atentos nosotros, los poetas vivos,

y aprendamos.

Porque huir no siempre es malo,

no siempre es bueno.

Pero como todo en este viaje, exige equilibrio

exige el análisis profundo del espíritu.

Porque la vida es el máximo don que tenemos,

vivir cada segundo, cada instante,

cada lágrima y carcajada.

Porque la vida es vida, porque es libertad,

es el amor materializado del Creador para con nosotros.

Nos ha dado tanto, y más.

Pero siendo justos con nosotros mismos,

y considerando nuestro desprecio diario y general,

somos esclavos del día a día, encadenados a nuestros vicios,

pasiones, perversiones, deseos…

¿Cómo no sucumbir estando separados del amor puro y perfecto?

Y aún más, vivimos presos y sonrientes,

ciegos y alegres, en la felicidad sucedánea del brillo plástico de nuestros días.

Resignándonos.

Dios mío, ten piedad… ¡Resignándonos!

Y el caballero dijo…

No te resignes!

Y el sabio hombre  dijo…

Huye.

Y el discípulo dijo…

Despierta!

Porque la sonrisa no llena el vacío,

ni los abrazos,

ni los gestos corteses,

ni la compañía diaria.

Transitan nada más, y van de paso

¿Y qué nos ha quedado?

¿En que diván olvidado están

los nombres de tantas almas que nos acompañaron?

Tirados.

Y el discípulo dice:

¡Lejanía del tiempo aléjate!

¡Distancia márchate!

Para encontrar todos aquellos rostros,

Para encontrar el verso adecuado,

Llamar en mi recuerdo eterno,

Aquellos que se han perdido.

Y la huida siempre certera,

Ante la injusticia se presenta,

Como el medio perfecto de la protesta,

Ante el tiempo esquivo, ante el robo

De nuestras emociones.

Huye.

No te resignes, huye.

El silencio mortal de asentir simplemente,

Con tu pulso vive,

Porque poco es el tiempo, siempre ha sido poco,

Para ir de un encierro a otro,

Para ir de la aula a al cubículo,

De corbata en corbata.

Huye.

Rescata tu alma y vive,

Y descubre el don majestuoso,

Del amar, motor mismo de todo,

Excelso regalo del Padre…

Amar.

Amor.

Amar.

Anuncios

2 pensamientos en “Huye

  1. TranseunteIngeniero dice:

    Excelente

    Me gusta

  2. forjandouncamino dice:

    Jajaja, me venció tu nick compadre

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: