La rabia

Trato, sabe que trato,

y la negativa inunda y me ata

como ata la muerte, como ata el tiempo

me atan las brisas profundas cada latido.

Y como no enojarme,

porque no me escapo cuando me llaman,

sus palabras.

Que rabia,

porque quisiera,

pero no; no lo hago.

No escapo, pero voy,

no me llaman, pero estoy,

espero.

¿Qué espero?

El puñal frío, la sangre en el piso espero.

Espero porque espero, porque tengo algo que decirte,

Pero me lees, me escuchas, me ves;

Te espero porque tengo algo que decirte,

¡Qué tengo que decir a mi favor, si perdí en tu primera mirada!

¡Tímido, como un muchacho, callé!

Miré a la luna, la miré…

Tanto quisiera, tanto,

y esperanza amarga la que refugio,

esperanza cándida que te abrazo,

porque te quiero, esperanza. No hay sitio para ti.

Pero te quiero.

No hay amigos para ti, pero juegas, sola.

Cantas.

Bailas.

Me haces gracias, me conversas.

Tomamos el té, a las 6, a las 7, a las 8.

Desgraciada…

Desgraciado el que escribe.

Refugiado en la nada,

donde es libre.

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