Poesía

Dedicado a Anaís Ancamil,

y a sus versos primeros.


Cuando se acerca y me toma la mano, vuelvo a la vida.

No soy el mismo.

Ríos de fuego encienden mis músculos, y el cielo se abre

mostrándose majestuosamente color rubí, esmeralda, y turquesa.

Cuando ella viene ya no pienso más.

La miro como un bobo, y empiezo a seguirla,

le rasgo sus vestidos blancos y perfumados y me enamoro en cada mirada

y en cada caída…

Cada latido es una vida cuando ella inunda la sala.

Abandono mi cuerpo y viajo por los espacios inexplorados del alma humana.

Cuando ella viene veo a Dios donde está;

¡en todas partes!

Subo al paraíso y se deleita mi espíritu

en la música pura angelical.

¡Ay, cuando la veo!

¡Pierdo mis manos y mis dedos,

y  el corazón se me escapa a todo cuanto observo!

Cuando la poesía me visita

no soy yo quien escribe,

es mi alma derramada.

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